sábado, 17 de enero de 2009


















Adolescencia..
En el balcón, un instante
nos quedamos los dos solos.
Desde la dulce mañana
de aquel día, eramos novios.
El paisaje soñoliento
dormía sus vagos tonos,
bajo el cielo gris y rosa
desl crepúsculo de otoño.
Le dije que iba a besarla;
bajó, serena, los ojos
y me ofreció sus mejillas,
como quien pierde un tesoro .
Caían las hojas muertas,
en el jardín silencioso,
en el aire erraba aún
un perfume heliotropos.
No se atrevía a mirarme;
...y las lágrimas rodearon
de sus ojos melancólicos.

Juan Ramón Jiménez.

1 comentario:

mi cuento de hadas dijo...

Salgo kabezona y horrilbe kajsaksjaksja :)